Un adolescente afroamericano llamado Michael Brown recibió un disparo de
la policía el pasado fin de semana. El joven, que se encontraba desarmado,
falleció a causa del mismo; una noticia que durante toda la semana ha levantado
protestas en todo el país, especialmente en la localidad del suceso, en
Ferguson (Missouri).
Las protestas que se realizaron en la ciudad han llevado
a enfrentamientos de gravedad entre manifestantes y la policía, levantando
una ola de críticas a la actuación policial y de las autoridades. Tras los
incidentes del martes y el miércoles, el jueves se vivió una jornada más
tranquila.
En las redes sociales, se ha extendido el lema “Hand up don't
shoot!” (Manos arriba, no dispares) y ha sido tema de discusión principal
durante toda la semana.
Una de las imágenes de las manifestaciones es la de la pastora
Renita Lamkin, de la Iglesia Metodista Africana, que se implicó en las
protestas para intentar fomentar el entendimiento sufriendo las consecuencias
en su propia carne.
“Estaba en medio de la calle, entre los manifestantes y la policía,
tratando de mediar entre ambos grupos. Y de repente se produjo un
estallido”, cuenta al Huffington Post. Ese estallido era una bala de
goma, disparada por la policía, que impactó en su abdomen.
Según contó la prensa que era testigo de la manifestación, Lamkin
estaba diciendo “Jesús, Jesús, Jesús” cuando recibió el disparo.
La bala le provocó quemaduras en la piel, aunque ella no se mostró demasiado enfadada por ello, y sus palabras fueron para fomentar la paz. “Todas las personas necesitan ser escuchadas. Sus vidas tienen valor. La gente está sufriendo y tiene que ser escuchada”, explica Lamkin. “Amad a las personas, amad a las personas, escuchadalas”, concluía.
La llamada a la reconciliación parece que ha tenido un efecto positivo en las últimas horas. “En comparación con lo de ayer, estamos en paz. Esto servirá para un mejor mañana”, dijo un residente.
El jueves incluso algunos manifestantes incluso se detuvieron para saludar cariñosamente y charlar con el capitán Ron Johnson, un nativo negro de St. Louis que ahora está supervisando la seguridad.
“Esta es mi comunidad. Mucha gente que veo caminar en esta marcha son personas que conozco”, dijo Johnson.
Muchos han criticado el enfoque militar con el que las fuerzas de seguridad en Ferguson respondieron a los manifestantes.
Fuente: www.protestantedigital.com/