Devocional Pan Integral: El ciego insistía «Soy yo»


Juan 9: 8 – 9, 8 Sus vecinos y los que lo habían visto pedir limosna decían: «¿No es éste el que se sienta a mendigar?» 9 Unos aseguraban: «Sí, es él.» Otros decían: «No es él, sino que se le parece.» Pero él insistía: «Soy yo.»

Un hecho sorprendente como la curación de un ciego de nacimiento no podía menos que causar, ocasionar los comentarios de toda la localidad. Ahora nos hacen la referencia que hablan sus vecinos, lo que decían de él, como confirmación de lo sucedido. Lo que al principio no se cree sin averiguación, pueda ser admitido después sin escrúpulo.

Las personas discute:

PRIMERO: Sobre si este hombre era el mismo que había estado ciego. 8 Sus vecinos y los que lo habían visto pedir limosna decían: «¿No es éste el que se sienta a mendigar?»

A) Los vecinos no pudieron menos que sorprenderse cuando se dieron cuenta de que veía y se preguntaban: «¿No es éste el que se sienta a mendigar?» Es decir el que se sentaba a mendigar, a pedir limosna. Al no poder trabajar para ganarse el sustento, sus padres no disponían de recursos para mantenerle, por lo que se veía obligado a mendigar, a pedir limosna para su sustento. Quienes no pueden mantenerse de otra manera, no tiene por que avergonzarse por mendigar, por pedir. Que nadie se avergüence por pedir, mendigar. Que nadie se avergüence sino de pecar.

«Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»

PARA RUMIAR:
La bendición que el Señor trae a nuestra vida es apenas una pequeña parte del gran proyecto del Él, cuyas dimensiones nosotros ni siquiera podemos imaginar. 1ª Corintios 2: 9, Sin embargo, como está escrito: Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.

Dios te siga bendiciendo.


Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.