Un hecho
sorprendente como la curación de un
ciego de nacimiento no podía
menos que causar, ocasionar los comentarios de toda la localidad. Ahora nos
hacen la referencia que hablan sus vecinos, lo que decían de él, como
confirmación de lo sucedido. Lo que al principio no se cree sin averiguación,
pueda ser admitido después sin escrúpulo.
Las personas
discute:
PRIMERO:
Sobre si este hombre era el mismo que había estado ciego. 8 Sus vecinos y los que lo habían
visto pedir limosna decían: «¿No es éste el que se sienta a mendigar?»
A) Los vecinos
no pudieron menos que sorprenderse cuando se dieron cuenta de que veía y se
preguntaban: «¿No es éste el que se
sienta a mendigar?» Es decir el que se sentaba a mendigar, a pedir limosna.
Al no poder trabajar para ganarse el sustento, sus padres no disponían de
recursos para mantenerle, por lo que se veía obligado a mendigar, a pedir
limosna para su sustento. Quienes no pueden mantenerse de otra manera, no tiene
por que avergonzarse por mendigar, por pedir. Que nadie se avergüence por pedir,
mendigar. Que nadie se avergüence sino de pecar.
«Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
La bendición que el Señor trae a nuestra vida es apenas una pequeña
parte del gran proyecto del Él, cuyas dimensiones nosotros ni siquiera podemos
imaginar. 1ª Corintios 2: 9, Sin
embargo, como está escrito: Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado,
ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.
Dios te siga
bendiciendo.
Pastor Mario
Arcila Castaño. M. A. C.
