Juan 9: 6 –
7, 6 Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la
saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole: 7 —Ve y lávate en el estanque de
Siloé (que significa: Enviado). El ciego fue y se lavó, y al volver ya veía.
Las
instrucciones que Jesús le da al paciente: —Ve
y lávate en el estanque de Siloé (que significa: Enviado). Siloam que
significa enviado. Jesús quería de esta manera poner a prueba la obediencia del ciego, y ver si este seguirá con fe implícita, sobreentendida
las instrucciones que le daba un
desconocido. También le pondría a prueba en cuanto al grado en que era afectado
por las tradiciones de los ancianos, quienes enseñaban que NO era lícito
lavarse los ojos en el día sábado. Con todo esto, quería simbolizar el método
que ha de seguirse en cuanto a la salud del alma, en lo que tenemos que poner
de nuestra parte, aun cuando el efecto se deba puramente al Poder y la Gracia
de Dios. Así como le ordeno al ciego y lo mandó que fuera y se lavara en la
fuente de Siloé (Siloam), también nos
ordena y nos envía a estudiar la
Palabra de Dios, atender a los
mensajes que se nos da o predican y a tomar consejo de los hermanos que son más
prudentes que nosotros, (en la multitud de consejeros esta la sabiduría), todo
esto es como ir a lavarse los ojos a la fuente de Siloé.
«Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
Toda
actividad tiende a convertirse en rutina después de un tiempo, y la rutina
adormece el espíritu. Seguimos con las mismas actividades, pero el corazón ha
dejado de participar en ellas. Cuando entramos en este plano, nuestra vida
espiritual indefectiblemente comenzará a apagarse. Christopher
Shaw.
Dios te siga
bendiciendo.
Pastor Mario
Arcila Castaño. M. A. C.