Conclusión: Luego este Hombre no procede de Dios.
Este silogismo es incorrecto, por la sencilla razón de
que lo que los fariseos entendían por guardar, respetar el sábado no era en
realidad, observar la ley de Dios, sino las tradiciones de los ancianos. Por
tanto, no se podía culpar a Jesús de quebrantar el sábado. Con esto se ve y
debemos aprender cuanta injusticia pueden cometerse cuando los hombres hacen
las normas de la religión más estrictas de lo que Dios las hizo. Sólo la Palabra de Dios debe ser nuestra norma auténtica de fe y
conducta.
Otros hablaron a favor de
Jesús, debatiendo de la siguiente manera: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes señales?»
El silogismos de éstos viene a ser el siguiente:
La premisa mayor: Sólo quienes son de Dios pueden curar a un siego.
Premisa menor: Este Hombre (Jesús) abrió los ojos de un ciego de nacimiento.
Señor, crea en nosotros
hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
La Palabra de Dios nos
anima a atesorar el camino recorrido por los mayores, a ofrecerles el respeto
que merecen por haber transitado mayor distancia que nosotros en la vida.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila
Castaño. M. A. C.