Mateo 7: 22 – 29,
El prudente y el insensato
24 »Por tanto, todo el
que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que
construyó su casa sobre la roca. 25 Cayeron las
lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa;
con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. 26 Pero todo el que me
oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que
construyó su casa sobre la arena. 27 Cayeron las
lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y
ésta se derrumbó, y grande fue su ruina.» 28 Cuando Jesús
terminó de decir estas cosas, las multitudes se asombraron de su enseñanza, 29 porque les enseñaba
como quien tenía autoridad, y no como los maestros de la ley.
Es un razonamiento parecido al que se implica en el Juan
9: 2, 2 Y sus discípulos le
preguntaron: —Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? ¿quién
pecó…?, como si sólo los malvados hubiesen de sufrir calamidades. El
evangelista añade: Y había desacuerdo
entre ellos. Por carecer de la disposición necesaria, todos ellos se debatían en la
oscuridad. Dios confunde a los adversarios de la verdad y siembra división
entre ellos.
Señor, crea en nosotros
hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
25 Pon la mirada en lo que
tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti. Proverbios 4: 25. Aprende a mantener la
mirada puesta en Jesús. Los ojos y párpados que se dirigen hacia lo que tienen
delante sugieren una forma de conducirse con singularidad de propósito, sin
desviarse hacia el pecado o a cualquier otra cosa indigna. En la actualidad,
siendo continuamente bombardeados por los medios de comunicación con el
propósito de despertar en nosotros apetitos carnales, y debemos de aprender a
mantener los ojos puestos en Jesús. Hebreos 12: 2, 2 Fijemos la mirada
en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le
esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y
ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila
Castaño. M. A. C.