Juan 9: 20 – 21, 20 —Sabemos que éste
es nuestro hijo —contestaron los padres—, y
sabemos también que nació ciego. 21 Lo que no sabemos es cómo ahora puede ver, ni quién le
abrió los ojos. Pregúntenselo a él, que ya es mayor de edad y puede responder
por sí mismo.
El testimonio de sus
padres fue totalmente positivo. Este
era el hijo de ellos, y sabían a
través de años de dolor que siempre
había sido ciego.
Más allá de esto no querían ir, NO sabían cómo o quien
le había abierto los ojos, dijeron. Lo que no sabemos es cómo ahora puede ver,
ni quién le abrió los ojos. Volvieron a dirigir a los fariseos a su hijo.
El podía hablar de sí mismo.
Señor, crea en nosotros
hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
Nuestras
debilidades nos hacen depender enteramente de la gracia del Padre. Romanos 4: 18 – 19, 18 Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a
ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: «¡Así de numerosa
será tu descendencia!» 19 Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su
cuerpo estaba como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba
muerta la matriz de Sara.
Dios te siga bendiciendo.