Continuamos: El pecado deshonra al Señor.
Jesús
fue un hombre de dolores. Él lloró. No estuvo feliz todo el tiempo, pero estaba
lleno de gozo, alegría. Al enfrentar la cruz, habló con Sus discípulos y les
dijo: 11 Les he dicho esto para que tengan
mi alegría y así su alegría sea completa. Juan 15: 11. Enfrentaba
el Calvario cruel pero hablaba de gozo, alegría. No es de extrañar que Pablo
pudiera escribir desde una atroz prisión este mandato: 4 Alégrense siempre en el Señor.
Insisto: ¡Alégrense! Filipenses 4: 4.
El gozo, la alegría del Señor es
constante, y es nuestra fortaleza. La felicidad es como un termómetro que
registra las circunstancias. El gozo, la alegría es como un termostato que
registra las circunstancias. El gozo, la alegría es como un termostato que
controla las circunstancias.
Oro
para que Dios te ilumine y te de
entendimiento de Su Palabra.
Dios
te continúe bendiciendo.
Pastor: Mario Arcila Castaño. M. A. C.