Hendriksen y Ryle piensan que la primera frase viene
a decir “Da a Dios, no a este hombre, la gloria de tu curación” Esta opinión
recalca el contraste entre <Dios> y <ese hombre>, pero es una
interpretación que se nos antoja forzada. Un lugar parecido nos da la clave
para interpretar éste: Josué 7: 19, 19 Entonces Josué lo interpeló: —Hijo mío, honra y
alaba al Señor, Dios de Israel. Cuéntame lo que has hecho. ¡No me ocultes nada! De acuerdo con esto, la frase viene a decir: <Da
gloria a Dios (fórmula bíblica para conjurar) y dinos la verdad>. M. Henry,
admite ambos sentidos. Respecto al primero, hace la siguiente aplicación:
<Cuando Dios usa hombres pecadores como instrumentos para hacernos el bien, debemos dar la gloria a Dios, sin olvidar
la gratitud que debemos a los instrumentos>. Si se toma como conjuro,
vemos de que forma tan bajo tratan a Jesús, (<ese hombre es pecador>), y
con qué insolencia se atreven a conjurar al hombre a que diga la verdad (es
decir, lo que ellos aseguran ser verdad), con ese arrogante <sabemos>.
Como si dijesen <Sabemos que ese hombre es pecador, y nadie podrá
convencernos de lo contrario>. El mismo Jesús le había retado a que le
redarguyesen de pecado, Juan 8: 46, 46 ¿Quién de ustedes me puede probar que soy culpable
de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creen?, y no había podido hacerlo, pero ahora, a espaldas
de Él, le infaman, denigran como a un criminal.
Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
Es
nuestra responsabilidad no permitir que el pecado se haga fuerte en nuestro
interior. Christopher Shaw. Mateo 26: 41, 41 Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está
dispuesto, pero el cuerpo es débil.»
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.