En África central, un grupo islámico de milicias se ha asentado en los extremos occidentales de la República Democrática del Congo. El grupo Defensa Musulmana Internacional (MDI por sus siglas en inglés), antes conocidos como Alianza de Fuerzas Democráticas, se ha asentado en la región y está intentando barrer el área de cristianos para crear un asentamiento islámico en la región de los grandes lagos.
El MDI ha estado continuamente atacando a la población de mayoría cristiana en estas partes del Congo durante años. El secuestro y el asesinato son frecuentes. A pesar de que sus éxitos suben y bajan, siguen demostrando una fuerza sorprendente y han encontrado un lugar firme en el que pueden prepararse para la yihad en la región de los lagos, en pleno corazón de África.
La militancia islámica en África es parte de una corriente ideológica más amplia y global. A lo largo del pasado año, los grupos que han sido inspirados por DAESH se han responsabilizado de la muerte de miles de cristianos en el continente, desde Mali hasta Somalia.
¿Qué es el MDI?
El MDI es una alianza de fuerzas musulmanas que a su vez eran aliados del dictador ugandés Idi Amin. Cuando Amin se convirtió al Islam, atrajo a todos los tipos de grupos musulmanes a la región, incluyendo aquellos con ambición de islamizar el área. El MDI se opuso al ex presidente de Uganda Milton Obote y al actual presidente Yoweri Museveni.
Nadie conoce con cuántos soldados cuentan, pero a pesar de la captura de su líder en abril de 2015, aún muestran una fuerza sorprendente, según ha informado las Naciones Unidas. Operan desde las montañas de Ruwenzori en el Congo, cerca de la frontera con Uganda.
¿Cómo funcionan?
Cuando llegaron por primera vez a las montañas Ruwenzori en 1996, los rebeldes reclutaron a niños locales ofreciéndoles escuela gratuita y dando regalos a sus padres. Con el tiempo se hicieron más severos. En 2005, después de una campaña militar contra ellos, construyeron escondites en áreas inaccesibles en las montañas. Intensificaron el reclutamiento de niños y adultos ofreciéndoles educación y peregrinaje. Solo después de llegar, los reclutados se daban cuenta que habían sido llevados a escondites rebeldes.
Más tarde pasaron a raptar niños y adultos para aumentar sus filas, y secuestraron a mujeres para violarlas y tener más niños. Desde la última campaña militar contra el MDI en 2014, han masacrado a muchos aldeanos. Las olas de violencia han desplazado a decenas de miles de personas, mayoritariamente cristianos ya que comprenden el 90% de la población del país.
¿Cuál es su hoja de ruta?
Se sospecha que El MDI ha recibido apoyo del Gobierno islámico de Sudán, una afirmación hecha por el Gobierno de Uganda y respaldada por fuentes diplomáticas occidentales. Al grupo se le acusa de abanderar una guerra de poder en favor de Sudán contra Uganda como retribución del apoyo ugandés a los secesionistas que finalmente lograron la independencia de Sudán del Sur.
Se sabe que el MDI ha atraído reclutas extranjeros y ha forzado a los cristianos a convertirse al islam. También se rumorea sobre la conexión entre el MDI y el grupo somalí Al-Shabaab, Boko Haram y Al-Qaeda.
También se sospecha que en los campamentos del MDI se está ofreciendo entrenamiento a reclutas islámicos de países de África ecuatorial. Según fuentes locales afirmaron a World Watch Monitor, los campamentos también sirven como escondite a yihadistas africanos cuando las operaciones fallan en otros lugares. Asimismo, se alega que estos lugares sirven para preparar soldados para la yihad en la región de los lagos en África central.
Aunque los éxitos del MDI fluctúan, el grupo resiste debido a sus relaciones con la población local por matrimonio, comercio y tierras, así como por su conocimiento y uso de la región montañosa fronteriza, y su fervor religioso.
¿Cuál ha sido el impacto sobre las iglesias?
La población local en la zona es abrumadoramente cristiana (95,8%) y el impacto sobre ellos ha sido inmenso.
"La crisis está situando a las iglesias bajo una presión inmensa", dice Arne Mulders, investigadora de Puertas Abiertas. "Están enfrentándose al desplazamientos, traumas, pérdidas de seres queridos por muerte o secuestro, y las dificultades económicas que resultan de ello. El impacto económico ha sido tan radical que muchas congregaciones han tenido que cerrar, incapaces de continuar el trabajo debido a la ausencia de dinero que venía de sus miembros".
Según el experto, las atrocidades cometidas han traumatizado a la población, especialmente a las mujeres y las chicas jóvenes que han sido secuestradas, violadas y que han presenciado la muerte brutal de personas de su familia. El trauma resultante está impidiéndoles encarar los retos de cada día.
Fuente: https://www.puertasabiertas.org/noticias/congo20160210
