Juan 9: 35, 35 Jesús se enteró de que habían expulsado a aquel
hombre, y al encontrarlo le preguntó: —¿Crees en el Hijo del hombre?
SEGUNDO, porque los fariseos le habían excomulgado.
Aquí había un pobre hombre que sufría por Cristo la mayor pena moral que un
judío podía sufrir, ser SEPARADO oficialmente del pueblo escogido, y el Señor
quería que, así como su aflicción abundaba, su consolación sobreabundase.
Dichosos los que tienen un amigo de quien los hombres no tienen poder para
apartarles. Jesús está siempre dispuesto a recibir tiernamente a quienes por
causa de Él son injustamente rechazados y excomulgados por los hombres.
Las confortadoras, alentadoras palabras que Cristo
le dirigió. Jesús le imparte ahora mayor instrucción: 12 Al que tiene,
se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que
tiene se le quitará. Mateo 13: 12.
Observemos que:
1.
Jesús le examina en cuanto a su fe: —¿Crees en el
Hijo del hombre? Juan 9: 35 b.
—¿Crees en el Hijo del hombre?
Es probable, como dice Hendriksen,
que el Señor recalca en el pronombre tú. ¿Crees, como un verdadero discípulo, en contraste con esos judíos
que se niegan a creer? Vemos que el Mesías es llamado aquí, por Él
mismo, el Hijo del hombre, sin embargo, lo que luego diremos.
2.
El pobre
mendigo pregunta atento acerca del Mesías en quien debe creer, y muestra estar
dispuesto a hacerlo tan pronto como le halle: 36 —¿Quién es, Señor? Dímelo, para que crea en él. Juan 9: 36.
Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
La formación efectiva
procede de la persona transformada. Cuánta más transformación experimentes,
mayor será tu capacidad de transformar a otros. Howard Hendricks.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.