Jesús se presentó ahora a este hombre como el Hijo
del hombre, el Hijo de Dios. No era un mero hombre el que le había dado la
vista y había hecho lo imposible en su vida. Era el Hijo del Dios, Aquel a
quien él había visto y que estaba ahora hablando con él.
El Señor Jesús revela entonces Su identidad a este
hombre: —Pues ya lo has visto —le
contestó Jesús—; es el que está hablando contigo. No encontramos en los
Evangelios que Jesús se expresara de un modo tan explícito, y con tantas
palabras, para declarar Su identidad a ninguna otra persona, excepto a la
samaritana, Juan 4: 26, 26 —Ése soy yo, el que habla contigo —le dijo Jesús. A otras personas, las dejó a que razonaran por sí
mismas si Él era o no el Hijo del Hombre, el Mesías. Cristo se declara aquí a
este hombre por dos detalles:
Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
"La
paciencia es la capacidad de absorber problemas y tensiones sin quejarse, y no
verse afectado por los obstáculos, los retrasos y los fracasos". Billy
Graham.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.
