Para los cristianos, la paz no es simplemente la
ausencia de conflictos ó de ciertos estados artificiales que el mundo impone.
Es todo lo contrario; es la paz profunda y perdurable que sólo Cristo trae a
nuestra mente y a nuestro corazón; como bien lo dijo Juan 14: 27, 27 La paz les
dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se
angustien ni se acobarden.
La paz de Dios
que puede reinar en nuestros corazones; es precedida
siempre por la paz con Dios que debe
ser el punto de partida. Cuando esto es así, puede instalarse la paz de Dios. Desde este punto de vista la
obra salvadora de Cristo, tiene dos etapas:
En
primer lugar; pudo poner fin al conflicto planteado entre el
hombre pecador y el justo Dios. Dios estaba enojado con el hombre debido a su
pecado. Pero, Jesús por medio de Su sangre derramada estableció la paz. Puso
fin a la guerra; vino la paz; Dios estaba complacido. La deuda fue cancelada y
la contabilidad satisfecha. Con las cuentas saldadas, el hombre adquirió su libertad
cuando voluntariamente se arrepintió y se volvió en fe a Cristo para la
salvación. Ahora cuenta con el favor de Dios.
Dios te ilumine y te de el entendimiento de
Su Palabra.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.
