Después
de 60 años de tener un estrecho
distanciamiento entre Cuba y los estados Unidos, parece indicar que el proceso
de reconciliación entre estos dos países
cada vez es más seguro, ya que el pasado 15 de enero el Departamento del Tesoro de EE.UU anunció reformas a las limitaciones de Comercio con
Cuba y ciertas restricciones que
imponían los estadounidenses que deseaban
conocer la isla.
Esta
nueva situación generó en la comunidad
cristiana un nuevo anhelo, ya que podrían ingresar líderes evangélicos para fortalecer y
alimentar su fe.
"No será más ni menos difícil lo que va a venir para la iglesia, sencillamente
será un tiempo diferente. Y creo que la Iglesia, en este caso los líderes de
jóvenes tenemos que estar conscientes de cuán diferentes van a ser esos tiempos
para poder ministrar, para poder servir a la juventud cristiana de una forma
relevante. Sin negociar nuestros principios, sin negociar lo que está
establecido en la Palabra que no cambia, que es la misma ayer, hoy y siempre.
Pero si el método con el que tendremos que acercarnos a la juventud, si tendrá
que ir cambiando", dijo Abel Noriega, pastor de jóvenes.
"Pienso que pudiéramos aportarle mucho en materia de fe, de lo que
es el ejercicio práctico de la fe. Estamos hablándote de aquí para allá, pero
de allá para acá permitiría que muchas personalidades del evangelio que hasta
ahora han tenido prohibido venir a Cuba, pudiera venir y eso sería de gran
impacto para la cristiandad en Cuba", indicó Francisco Medina, de la Liga
Evangélica de Cuba.
"Estos cambios todavía tienen que crecer un poco, desarrollarse,
para poder llegar a conclusiones claras de cuánto beneficio pueden traer",
aseveró Noriega.
Si es así, ¿qué otras acciones son necesarias para que las iglesias
cubanas tengan un cambio real?
"Depende de la voluntad del gobierno de permitir el acceso a
diferentes instituciones religiosas en Estados Unidos a nuestro país y de
aprobar algunas cuestiones de carácter espiritual que la Iglesia hace y que
muchas veces se ve frenada a hacer por falta de aprobación gubernamental.
Digamos marchas, actos en instituciones abiertas para alcanzar a los perdidos,
la adquisición de locales donde podamos ampliar nuestras iglesias, rentas de
locales donde podamos tener seminarios, escuelas, en fin. Pienso que hay un
cambio en la relación. Pero hace falta un cambio en la conducta y en la manera
de pensar de los gobernantes tanto cubanos como estadounidenses", concluyó
Medina.