La nueva ley de libertad religiosa
aprobada en Indiana por el gobernador Mike Pence ha generado una gran
controversia en Estados Unidos.
La ley, que fue aprobada por abrumadora
mayoría de los republicanos, procura que el Gobierno no fuerce a los propietarios
de negocios a actuar en contra de sus creencias religiosas.
Así, los
partidarios dicen que la ley es necesaria para que las empresas no se vean
obligadas a proporcionar servicios que no están dispuestos a proporcionar, por
ejemplo, para bodas entre personas del mismo sexo.
“La fe y la religión son
valores importantes para millones de residentes de Indiana y para mi pequeña
familia”, dijo Pence. “Y con la aprobación de esta legislación, nos aseguramos
de que Indiana seguirá siendo un lugar donde respetamos la libertad de religión
de cada habitante de Indiana) de todas las religiones”.
Hace unas semanas, el
colectivo “Evangélicos y Católicos Juntos” hacía pública una carta en la que
denunciaba que muchos creyentes “ya están siendo censurados y otros han perdido
sus puestos de trabajo a causa de su compromiso público con el matrimonio como
la unión de un hombre y una mujer”, por lo que pedían una mayor protección
legal hacia las creencias de los trabajadores y dueños de negocios.
SONORA OPOSICIÓN
Tras aprobarse la ley, diversos colectivos de protección de
derechos de los homosexuales han reaccionado exigiendo su retirada porque la
consideran discriminatoria.
Además de manifestaciones públicas frente al
Congreso de Indiana, personas de peso en el ámbito de los negocios o los medios
de comunicación han mostrado su oposición.
Una de las voces más críticas ha
sido la de Tim Cook, CEO de Apple, que recientemente se declaraba gay, y ha
publicado una carta en el Washington Post alertando de una “nueva ola
legislativa que llevará a la discriminación”.
“Estas leyes van en contra de los
principios sobre los que se fundó nuestra nación y corremos el riesgo de que
acaben con décadas de progreso hacia una mayor igualdad”, escribe el
responsable de la compañía de tecnología. Cook apunta que el sector económico
americano “sabe desde hace mucho tiempo que la discriminación, en cualquiera de
sus formas, es mala para los negocios” y defiende que esta es la filosofía que
aplica Apple. “Por este motivo muestro mi rechazo a esta nueva ola legislativa.
Escribo [esta carta] con la esperanza de que muchas más personas se unan a este
movimiento”, asegura. Cook también señala que utilizar la “libertad religiosa”
como argumento para un trato desigual va en contra de lo que aprendió como creyente
en su infancia.
Desde otros colectivos se está pidiendo el boicot a Indiana
como organizador de importantes eventos deportivos de alcance nacional.
