Los asaltos realizados por el estado Islámico a un museo en Tunisia (18 de marzo) y a dos mezquitas de la capital de Yemen (20 de marzo) ponen de manifiesto el peligro que el
movimiento jihadista Sunni implica para la estabilidad de los gobiernos en
cuestión.
Yemen acaba de sobrevivir a un golpe que
puso a los musulmanes Shiítas en el poder. En Tunez, es una nueva democracia
emergente en el despertar de la primavera Árabe. Para el director de Open Doors en USA, David Curry: “No parece parar ahí. Creo que veremos más
eventos como este porque existen grandes poblaciones de gente que necesitan
recursos; ellos no tienen trabajo. Al estado Islámico se le ha permitido crecer
y prosperar porque tienen el dinero para pagarle a la gente para que se radicalice.”
La huella expansiva del terror del
estado Islámico desenmascara algunos análisis que aseguran que es un movimiento
regional.
“Existen personas que han
tratado de postular que el estado Islámico ha sido ‘contenido’ en cierta área
del norte de Irak y Siria, pero está claro desde los últimos atentados en
Tunisia -y antes de eso en Libia- que esta ideología y su sistema se está
expandiendo.”
Curry asegura que las
células del estado Islámico también han sido registradas como activas en
Paquistán, Indonesia, Malasia, Bangladesh, Filipinas, Nigeria y Egipto. “Lo
que están haciendo es esencialmente adoptar cualquier tipo de extremismo en los
países de origen. Se puede apreciar la metástasis a un ritmo acelerado; de
hecho, es lo que está pasando.”
El mensaje del estado
Islámico es el siguiente: conviértanse, paga o muere. Esto no ha cambiado desde
que barrieron partes del norte de Irak cuando empezó a gobernar el terror el
verano pasado. Curry comparte lo esencial del asunto: “En verdad creo que
veremos un crecimiento en la persecución como jamás lo hemos visto en el
pasado. Creo que esto presagia una guerra espiritual.”
Con cada historia de persecución
en aumento, hay historias de personas soñando y teniendo visiones sobre Cristo.
A esto se le llama la paradoja de la persecución. “El evangelio está creciendo.
Más personas están viniendo a aceptar a Jesús como su Salvador, pero también
están siendo forzados a abandonar sus hogares en el Medio Oriente.”
Los
cristianos están convirtiéndose en blanco para algunos grupos como el estado
Islámico para extinguirlos. Sin embargo, una protesta mundial aún no se ha
escuchado. Hasta entonces, Curry asegura “necesitamos orar por ellos. Tenemos
que motivarlos; a veces motivarlos para que se mantengan firmes ante la persecución.
Otras veces, esperemos que tengan la oportunidad de escapar, pero no siempre es
el caso.”