ESTADO ISLÁMICO EXPANDE SU HUELLA
La inestabilidad en la que se encuentra Oriente Medio en los
últimos meses ha llevado a la Liga Árabe a buscar medidas más contundentes
para controlar la aparición de grupos militarizados como el Daesh (Estado
Islámico).
Este domingo (29 de marzo) los países que forman parte de la Liga Árabe alcanzaron
un principio de acuerdo para la creación de una fuerza militar conjunta.
Propuesto por el presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, llega en un momento de
gran convulsión en la zona, con Libia, Siria e Irak inmersos en sangrientos
conflictos bélicos, y diversos países árabes liderados por Arabia Saudí
colaborando en una campaña militar en Yemen contra los rebeldes chiíes Huthi.
La
noticia fue anunciada en una rueda de prensa por el general al Sisi, anfitrión
de la cumbre de la Liga Árabe que concluyó este domingo en la ciudad egipcia de
Sharm el Sheij. “Con la finalidad de estar a la altura de la responsabilidad
que representan los graves desafíos a los que se enfrenta nuestra nación árabe,
los líderes árabes han apoyado el principio de establecer una fuerza militar
árabe”, declaró el mandatario egipcio, que explicó también que se formará un
comité supervisado por los jefes de Estado mayor de los países miembros para
estudiar las características de la futura fuerza de intervención rápida.
Según
declaraciones de responsables militares egipcios a la agencia de noticias
Associated Press, el cuerpo estará dotado de unos 40.000 soldados y se
integrarán de forma voluntaria aquellos países árabes que así lo deseen;
además, tan sólo intervendrá en un país previa petición de sus autoridades. En
teoría, el nuevo cuerpo militar tendrá como objetivo combatir contra “los
grupos terroristas”, en una referencia velada al autodenominado Estado Islámico
(Daesh), la milicia yihadista que controla una amplia franja de territorio en
Siria e Irak.
POTENTE FUERZA MILITAR
La unidad panárabe, y la
consiguiente formación de un ejército conjunto, es una vieja aspiración que en
las siete décadas de vida de la Liga Árabe ha parecido una utopía más que un
proyecto. De hecho, durante la cumbre, varios Estados manifestaron sus reservas
ante el proyecto.
Más allá de la irrupción del ISIS, la creación de una fuerza
conjunta es producto del distanciamiento entre Washington y sus dos
tradicionales aliados árabes, Egipto y Arabia Saudí, principales impulsores de
la iniciativa. Ambos países han discrepado del enfoque de la administración
Obama respecto a varias de las crisis que afectan a la región. Por eso apuestan
por desarrollar sus capacidades militares para poder defender sus intereses
estratégicos al margen de EE UU.
No en vano, Arabia Saudí se es ya en el país
del mundo que más fondos invierte en la compra de armamento, una factura que en
2014 ascendió a cerca de 9.000 millones de euros.
APOYO DESDE ESPAÑA
Por su parte el
ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, ha aplaudido hoy
la decisión de la Liga Árabe de crear una fuerza militar conjunta para combatir
la expansión del movimiento yihadista. Margallo ha hecho estas declaraciones en
Valencia, donde ha asistido a la inauguración de unas jornadas de la Unesco que
reúnen a expertos de todo el mundo en patrimonio inmaterial.
El ministro se ha
referido a la situación de países como Libia y especialmente Yemen, que a su
juicio, puede “desestabilizar toda la región”. “Se requiere una intervención,
la que ha decidido la Liga Árabe, que es a quien corresponde la lucha contra el
extremismo yihadista en esa parte del mundo. Desde el punto de vista de la
comunidad internacional, no hay objeción: nos parece una decisión legítima y
buena”, ha añadido.
