22 de junio de 2015 - Los
líderes del pueblo de Mariano Matamoros, en Chiapas, cortaron los servicios de
agua potable y drenaje el pasado 14 de junio a treinta familias evangélicas.
A través de un comunicado, los denunciantes señalan
que esta situación la vienen sufriendo desde el año 2012, solo por el hecho de
ser evangélicos; por profesar una fe
diferente a la mayoría de los habitantes del Ejido Mariano Matamoros.
En la foto se observa el momento en que un grupo de hombres cortan el agua en los hogares de los evangélicos (Foto: Prensa Libre Chiapas).
“Un grupo aproximado de 400 personas entre hombres
y mujeres, comenzaron los cortes de
agua y drenaje aproximadamente a las 11.30 de la mañana del domingo 14
de junio en la casa de Inocente García, siendo hasta la tarde del 15 de junio
un total de ocho viviendas afectadas con el corte de estos servicios”,
aseveran.
Mencionan que a pesar de haber solicitado las medidas de precaución ante las
autoridades un día antes, las familias evangélicas no recibieron el apoyo como
corresponde ya que ninguna autoridad pudo hacer algo para evitar estos atropellos.
Narran que las autoridades bloquearon las entradas
y las salidas de la comunidad con piedras y palos para llevar a cabo los
cortes. Finalmente manifiestan su preocupación ante estos actos de persecución
religiosa y discriminación sin solución a pesar de tener años denunciándolo.
Una situación que se
repite
Luis Herrera, director de la Coordinación de
Organizaciones cristianas en el estado de Chiapas, explicó a Christian
Solidarity Worldwide (CSW) que los
líderes de la aldea han indicado que el próximo paso será la confiscación de
tierras, e hizo una convocatoria pública de su derecho a ser protegidos.
Los evangélicos en el pueblo pertenecen a tres
denominaciones diferentes. Las
hostilidades contra ellos se iniciaron en mayo de 2012 e incluyen
ataques físicos, la confiscación ilegal de sus propiedades e intentos de
convertirlos al catolicismo.
En enero el gobierno
del estado negoció y firmó un acuerdo con las víctimas que incluían
garantías de libertad religiosa y una promesa de que todas las tierras confiscadas
arbitrariamente serían devueltas a sus legítimos propietarios. Sin embargo, el gobierno del estado no tomó
ninguna medida para cumplir con sus compromisos y en marzo las
autoridades del pueblo emitieron un nuevo decreto que prohibía a todos los evangélicos
comprar o vender en el pueblo.
A pesar de las promesas gubernamentales sólo una
comunidad de desplazados, del pueblo de Buenavista Bahuitz, ha podido regresar
a sus hogares.
Otra comunidad, un grupo de familias desplazadas de
la localidad de Los Llanos en 2011, inició una sentada la semana pasada en la plaza central de San Cristóbal de las
Casas para protestar por la inacción y el fracaso del gobierno del
estado para cumplir con su promesa de reubicarlos antes de junio.
