22 de junio de 2015 - Maroua - Se llama “Aldepa” y es una asociación de
mujeres instituida en la región norte de Camerún, donde el fenómeno del
matrimonio infantil está muy extendido, y se ocupa de la protección de las
víctimas involucradas en esta “trata”. Proporciona asistencia legal a las
madres de las niñas adolescentes y paga la escuela a 87 de ellas que han sido
rescatadas de matrimonios precoces.
La cultura de las tribus
mafa y kapsiki hace que las niñas se casan a cambio de una dote, un pago en
dinero, ganado u otros productos. Por lo tanto, casar a las hijas en Camerún es
parte de una estrategia para hacer dinero. En el país, casi una de cada tres
personas de los 22 millones de habitantes son pobres. La edad legal mínima para
contraer matrimonio es de 15 años para las niñas y 18 para los varones.
Actualmente hay muchas
organizaciones no gubernamentales, comunidades y líderes religiosos que
participan en las zonas rurales para educar a la población. Organizan campañas
contra el matrimonio precoz y también se comprometen a dar refugio a muchas
víctimas.
Según el Fondo de las
Naciones Unidas para la Población (UNFPA), en África central, el 71% de las
pequeñas novias vienen de familias pobres. Los datos del Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF), muestran que en 2014, el 31% de las adolescentes
en la región norte han sido dadas en matrimonio. El fenómeno está muy extendido
en otros países. En Níger se registra el peor dato con el 75% de las menores de
edad casadas, seguido por el Chad, con un 72%, y Guinea, con un 63%.
