Aviones
del Ejército turco bombardearon esta madrugada posiciones del Daesh
(autoproclamado Estado Islámico, EI-ISIS) en Siria, después de que el pasado
jueves los yihadistas atacasen un puesto militar en Turquía.
Según un
comunicado del Gobierno, tres cazas de las Fuerzas Aéreas partieron de la base
militar de Diyarbakir (sudeste de Turquía) a las 3.12 de la mañana, hora local,
para golpear las bases del Daesh. En el comunicado se explica que los aviones
lanzaron “bombas gui
adas” y alcanzaron “tres objetivos”, dos cuarteles y un
punto de reunión del grupo, aunque no se especifica el número de bajas sufridas
por la organización yihadista.
Por otra
parte, las fuerzas de seguridad turcas realizaron una extensa operación de
seguridad en 13 provincias del país en la que fueron detenidos 297 sospechosos
de vínculos con redes terroristas. Unos 5.000 agentes de la policía turca
participan en redadas lanzadas de forma simultánea en 140 lugares diferentes de
Estambul contra células de diversas organizaciones consideradas terroristas,
entre ellas el Daesh, el PKK kurdo y el grupo de extrema izquierda DHKP-C.
La
operación aérea turca llega después de una larga reunión ayer del Consejo de
Seguridad Nacional, en el que el Gobierno, las Fuerzas Armadas y los servicios
secretos examinaron la tensa situación de la frontera sur, donde en los últimos
días se han producido varios atentados y asesinatos cometidos presuntamente por
el Daesh y el grupo kurdo PKK.
Acuerdo con
EE.UU.
Se ha
establecido una mesa de coordinación de crisis presidida por el primer
ministro, Ahmet Davutoglu, que vigilará los pasos a seguir en los próximos
días, cuando se espera también la llegada de los primeros aviones
estadounidenses a la base de Incirlik (sur de Turquía) para participar en la
ofensiva contra el Daesh en Siria.
El
acuerdo al que han llegado Ankara y Washington, tras meses de presiones por
parte de la Administración de Barack Obama, incluye una de las demandas turcas:
utilizar los bombardeos aéreos para crear una suerte de zona de exclusión aérea
de facto que impida a los yihadistas y al régimen de Bashar al Asad acercarse a
la frontera turca, otorgando así una zona segura a los grupos rebeldes apoyados
por Turquía.
