Juan 9: 1 –
12, Jesús sana a un
ciego de nacimiento
Palabras
como estas es que todos los cristianos debemos
recordar. La vida presente es el día. Cuidemos de emplearla bien, para
gloria de Dios y provecho de nuestras almas. Trabajemos por nuestra salvación
con temor y con temblor mientras dura el día. En el sepulcro, al cual todos nos
encaminamos apresuradamente, no hay tareas que cumplir ni trabajo que ejecutar.
Oremos, leamos la Biblia, buenos
libros, guardemos el domingo, escuchemos la Palabra de Dios, hagamos el bien a
nuestro semejante, a nuestro prójimo, manifestemos, en fin, que no nos
olvidemos de que la noche se acerca. El tiempo de que podemos dispones es
breve; las tinieblas empezarán pronto a invadir nuestro horizonte; jamás
podremos recordar oportunidades una vez perdidas. Evitemos, toda demora
cuidadosamente, y empleemos toda la fuerza y habilidad de que somos capaces en
cumplir los deberes que nos han dado. La noche viene, cuando nadie puede obrar.
Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
Solamente
aquellos que están dispuestos a darle la espalda a la aprobación de los hombres
podrán constituirse en verdaderos discípulos de Jesús.
Dios te siga
bendiciendo.
