Discipulado básico: La mente de Cristo.


Continuamos:

¿Intentamos difundir el Evangelio al resto del mundo? ¿a toda criatura? ¿Cómo debemos hacerlo? Estoy ansioso, como lo estuvieron los israelitas cuando se encontraban ante las invulnerables murallas de Jericó al entrar en la tierra de Canán por primera vez. El primer obstáculo de los israelitas fueron las murallas de Jericó. Las murallas de Jericó eran muy sólidas y seguras. No podían ser echadas abajo con lanzas y espadas. Como estaban construidas con piedras muy grandes, no podía ser derrumbadas fácilmente. El pueblo de Jericó estaba en lo alto de la fortaleza, así que a pesar de todos los esfuerzos de los israelitas por derribarlas, simplemente los contemplaban y se burlaban de los israelitas desde arriba. Poniendo ruedas en grandes troncos de árbol, los soldados intentaban empujar para romper la puerta de la ciudad, pero era imposible, ya que la fortaleza era demasiado segura. Sin embargo la ciudad fue destriuida cando los israelitas tuvieron fe en Dios y obedecieron Su Palabra de promesa en su totalidad.

Estamos necesitados de la misma fe. En nuestra época, si no ponemos los corazones en Dios, no podemos llevar a cabo la misión de difundir el Evangelio, de ir a todo el mundo y llevar la Buenas Nuevas. No obstante, si ponemos nuestros corazones en Dios, si confiamos en Él, sé que es posible difundir el Evangelio al resto del mudo. Si no tenemos fe en Dios, en el Evangelio, no podemos difundirlo, y consecuentemente esté mundo estará destinado a la destrucción.

Dios te ilumine y te de el entendimiento de Su Palabra.


Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.