EL FRUTO DEL ESPÍRITU.
Hago un paréntesis y les pregunto:
¿DÓNDE ESTÁ TU CORAZÓN?
“El
ojo es la lámpara del cuerpo”. Ya que NO hay ninguna otra
manera de que nuestro corazón y nuestra alma se iluminen SIN el Señor, nuestros corazones se llenan espiritualmente de luz ante Dios
cuando pensamos en el Señor. Nuestros corazones van de adelante para atrás
entre lo espiritual y lo carnal, pero cuando ponemos nuestro corazón en el
Señor, que borró nuestros pecados, y pensamos en el Evangelio que nos dice que el Señor llevó la carga de los pecados de
todos el mundo y los borró todos
de una vez por todas, no podemos sino dar gracias
a Dios y amar a Dios todavía más. Lo amamos porque Él nos amó primero.
Por
tanto, deseamos aún más difundir el Evangelio a otros, de ir y anunciar la Buenas Nuevas a toda criatura.)Plan de
salvación). Cuando ponemos nuestro corazón en el Señor y Su obra justa mediante
la cual el Señor borró nuestros pecados, nuestros corazones se iluminan, y
nuestro ser disfrutará de la luz y, como resultado, muchas personas reciben o
recibirán la salvación. Cuando pensamos en el Señor y le damos gracias con fe, nuestros corazones se humedecen, se llena espiritualmente. Esto quiere decir que se humedecen, se llenan de
abundantes bendiciones de salvación. Entonces nuestros corazones se hacen
justos, buenos y preciosos a los ojos de Dios, y queremos que Dios cuente con nosotros para hacer la obra
justa de Él, de ir y llevara el Evangelio a todo el mundo, a toda criatura.
(Plan de salvación).
Dios te continúe bendiciendo.
Pastor: Mario Arcila Castaño. M. A. C.
