Jesús había
hecho el milagro en el día sábado.
Los críticos fariseos no se daban cuenta de que Dios nunca había tenido la
intención de que el sábado impidiera un acto de misericordia o de bondad.
Toda buena
obra que es puesta en descrédito, siempre lo es bajo pretexto de alguna
irregularidad. La irregularidad era, en este caso, que Era sábado cuando Jesús hizo el barro y le abrió los
ojos al ciego. Las tradiciones de los judíos habían hecho que fuera considerado como
violación del sábado algo que NO lo era en realidad. Pero habrá quien lo
pregunte: ¿Por qué se empeñaba Jesús, no sólo en hacer milagros en sábado, sino
también de una forma con lo que sabía que ofendería a los judíos? ¿No podía
haber sanado a este hombre sin haber hecho lodo? La respuesta es que Jesús
tenía la intensión deliberada de mostrar que no estaba dispuesto a someterse a
las falsas normas de escribas y fariseos. Jesús se sometió a la ley de Moisés,
porque era la ley de Dios, pero NO quiso someterse a las falsas leyes de los
hombres que así usurpaban el Poder de Dios. Lo hacía así para mejor exponer, de
palabra y de obra, cuál era la ley del cuarto mandamiento del decálogo.
Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
Jesús sólo te pide que lo sigas,
que creas en Él, que le obedezcas, pues solamente la obediencia
desata la bendición.
Dios te siga
bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.
