Juan 9: 15, 15 Por eso los fariseos,
a su vez, le preguntaron cómo había recibido la vista. —Me untó barro en los
ojos, me lavé, y ahora veo —respondió.
Le
interrogaron primero acerca de la curación misma. Por eso los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo
había recibido la vista. No creían que el hombre fuera ciego de nacimiento;
esto mostraba que no les movía una prudente precaución, sino una incredulidad llena de prejuicios.
Le hacen las mismas preguntas que le habían hecho los vecinos, pero esta vez
con la intención clara de tener con qué acusar al Señor Jesús. El hombre
contesta igual como lo había hecho anteriormente. —Me untó barro en los ojos, me lavé, y ahora veo —respondió. La
única diferencia es que antes había dicho: y
ahora veo; pero, a fin de que quedara claro que lo que había recibido no
era solo un vistazo, dice ahora: y ahora veo, es decir continúo viendo, es una cura total, completa y
permanente. Esta respuesta abre la puerta a toda una batalla de silogismos,
conclusiones, razonamientos por parte de los fariseos.
Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
Ante las decisiones Divinas lo único que nos queda por hacer es
guardar silencio. ¿Cuánto sabe o
entiende el barro de lo que está haciendo el artesano? ¿Cuánto conocimiento
tiene el bebé de los tiempos y el proceso necesario para un parto? ¡Ninguno!
Así también pasa con nosotros. ¡Guardemos silencio delante de nuestro
Creador!
Dios te siga
bendiciendo.
Pastor Mario
Arcila Castaño. M. A. C.