Discipulado básico: La mente de Cristo.



EL FRUTO DEL ESPÍRITU.

Jesús relató la conocida parábola del sembrador y de la semilla. Compara la obra de cualquiera que anuncie la palabra de Dios; pastor; maestro; evangelista; ó cualquier creyente; a un sembrador que siembra la semilla:

v  Parte de la semilla cayó al borde del camino y las aves se la comieron.
v  Otra parte cayó en pedregales.
v  Otra parte empezó a crecer y la ahogaron los espinos.
v  El cuarto grupo de semillas cayó en buena tierra; echó raíces y dio buen fruto.

De modo que todos nosotros debemos rendir buen fruto; al obrar en nuestras vidas la palabra de Dios en el poder del Espíritu Santo.

Es interesante anotar que la palabra de Dios habla del fruto del Espíritu y no de los frutos en plural. Un árbol puede dar muchas manzanas; pero todas provienen del mismo árbol. De la misma manera el Espíritu Santo es la fuente y origen de todo el fruto de nuestras vidas.

Dicho en términos más simples; la Biblia nos dice que necesitamos que el Espíritu rinda fruto en nuestras vidas, porque no podemos producir amor ó paz, sin contar para esto con el Espíritu. Nosotros estamos llenos de anhelos y deseos egocéntricos y especulativos, totalmente contrapuestos a lo que Dios quiere para nuestras vidas.

Dios te ilumine y te de el entendimiento de Su Palabra.


Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.