REPASEMOS: Juan 9: 13 – 25.
Continúa:
En estos versículos se nos enseña, en
seguida, hasta que extremo puede la preocupación arrastrar a los malos. Lo
Judíos habían convenido en que si alguno confesaba que Jesús era el Mesías
fuese arrojado de la sinagoga. Estaban empeñados en NO creer. Habían resuelto a
no cambiar de parecer ni retroceder ante ningunas pruebas. De amanera que, años
después, se taparon los oídos cuando Esteban predicaba, y rehusaron oír a Pablo
cuando pronunciaba su defensa, así lo hicieron en la ocasión a que nos
referimos.
La conducta que debemos de procurar
imitar siempre es la de los habitantes Berea, quienes escucharon a Pablo con
mucha atención la primera vez que lo oyeron predicar, y recibieron la Palabra
con toda avidez, hambre, sed, y escudriñaron las Escrituras, comparando con
ellas lo que habían oído. Por esa razón fue que, según nos dice, muchos de ellos creyeron. Hechos 17:
11 – 17, 11 Éstos eran de
sentimientos más nobles que los de Tesalónica, de modo que recibieron el
mensaje con toda avidez y todos los días examinaban las Escrituras para ver si
era verdad lo que se les anunciaba. 12 Muchos de los judíos creyeron, y
también un buen número de griegos, incluso mujeres distinguidas y no pocos
hombres.
Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
Las verdades de Dios
simplemente no son negociables y Él respalda la vida de aquellos que se
mantienen firmes aun cuando la mayoría se haya vendido al enemigo. Christopher
Shaw.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.