REPASEMOS: Juan 9: 13 – 25.
Continúa:
Para el cristiano no hay pruebas tan satisfactorias como estas. Por
precarios, superficiales que sean sus conocimientos, por débil que sea su fe,
por confusos que sean sus conceptos en puntos de doctrina, si Jesucristo por
medio del Espíritu Santo, ha cambiado su corazón, él siente dentro de sí mismo
algo de cuya existencia nadie le podrá hacer dudar, si se dice así mismo:
“Estaba en la tinieblas, y ahora veo la luz; temía a Dios, y ahora lo amo;
tenía apego, amor al pecado, y ahora le tengo odio; estaba ciego y ahora veo.
No estemos tranquilos, pues, hasta que no sintamos en nuestro interior el
influjo, la influencia renovadora del Espíritu Santo. No nos contentemos
solamente con llevar el nombre de cristianos. Sin duda que las sensaciones son
a veces engañosas, y que ellas no deben formar el todo de nuestra vida de creyente; pero si interiormente no
experimentamos sensaciones algunas en asuntos espirituales es mal indicio. El
hambriento come y se siente vigorizado; el sediento bebe y siente suplida su
sed. El que tiene en su ser la gracia de Dios, puede decir o ha de poder decir:
Siento su influencia.
Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
Las verdades de Dios
simplemente no son negociables y Él respalda la vida de aquellos que lo honran.
Christopher Shaw.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.