Juan 9: 34, 34 Ellos
replicaron: —Tú, que naciste sumido en pecado, ¿vas a darnos lecciones? Y lo
expulsaron.
1.
Como
menospreciaron ser enseñados por Él: —Tú,
que naciste sumido en pecado, ¿vas a darnos lecciones? Hay aquí un tremendo
énfasis en el contraste entre ese < Tu >, y el < nosotros >, como
si dijesen: ¿Qué? ¿Pretenderás tú, estúpido, ignorante, iletrado, enseñarnos o
a darnos lecciones a nosotros, que nos sentamos en la cátedra de Moisés? Los
orgullosos menosprecian ser enseñados, sobre todo por parte de sus inferiores,
con lo que se privan a sí mismos en grandes conocimientos; nunca deberíamos
tenernos por demasiado viejos, demasiados buenos o demasiados sabios, para
aprender, los que poseen mucha riqueza material todavía quieren adquirir
siempre más; ¿y por qué no han de abrigar los mismos deseos quienes poseen
grandes conocimientos?
2.
Finalmente,
< le expulsaron >. Hay quienes entienden, por esa frase, que le
despidieron simplemente de la reunión del Sanedrín; pero es mucho más probable
que le despidieran, no sólo de la reunión que estaban celebrando, sino que
también de la comunión religiosa de la nación de Israel. Juan 9: 13, 13 Llevaron ante
los fariseos al que había sido ciego.
Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
El corazón posee razones que la razón nunca alcanza a conocer. Blaise
Pascal.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.
