Puesto que el
pecado lo hace sentir sucio, Dios le da un baño espiritual. David dice: Lávame, Salmo 51: 2, 2 Lávame de toda mi maldad y
límpiame de mi pecado. Se trata de una limpieza un tanto exterior, puesto
que el pecado nos hace sentir eternamente sucios. Luego dice: Salmo 51: 7,
7 Purifícame con hisopo, y quedaré
limpio; lávame, y quedaré más blanco que
la nieve. Esto habla de una limpieza interior.
Usted puede ser tan puro como la
nieve recién caída. 9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y
justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 1ª Juan 1: 9. 18 »Vengan, pongamos las cosas en
claro —dice el Señor —. ¿Son sus pecados como escarlata?
¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la
lana! Este es el poder limpiador de la gracias de Dios.
Usted NO tiene que llevar a todas partes esa carga, Dios se la limpia. El
rey David fue limpiado de su pecado y usted también puede recibir esa limpieza
maravillosa.
Oro para que Dios te ilumine y te de entendimiento de Su Palabra.
Dios te continúe bendiciendo.
Pastor: Mario Arcila Castaño. M. A. C.
