Pan integral: Devocional "Pues ya lo has visto".


Juan 9: 37, 37 —Pues ya lo has visto —le contestó Jesús—; es el que está hablando contigo.

—Pues ya lo has visto, es decir, le estas viendo, puesto que hasta ahora el mendigo no había podido ver a Jesús, pero podía reconocerle  por el timbre de la voz. Curado de su ceguera, este pobre hombre tenía el supremo consuelo, la gran bendición, de ver sus propios ojos, a Su Médico y Salvador. El mayor servicio que pueda prestarnos la vista del cuerpo es ayudarnos a incrementar nuestra fe e interesarnos por el bien de los demás, la nuestra y la de nuestros semejantes. Llegará un día en que, con estos mismos ojos, veremos a nuestro amable Redentor, Job 19: 26 – 27, 26 Y cuando mi piel haya sido destruida, todavía veré a Dios con mis propios ojos. 27  Yo mismo espero verlo; espero ser yo quien lo vea, y no otro. ¡Este anhelo me consume las entrañas! Mientras tanto, contemplémosle con los ojos de la fe, veámosle en Su gloria y en Su hermosura, y demos constante alabanza y eterna gratitud al que nos abrió los ojos del alma.

Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».

«¡Sea Dios exaltado!»

PARA RUMIAR:

La enseñanza Bíblica sobre la sumisión establece una actitud interna de honra hacia los demás

Dios te siga bendiciendo.


Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.