Consagración.
En el Salmo 51: 12 – 15,
David dice: 12 Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente
me sostenga. 13 Así enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se volverán a ti. 14 Dios mío, Dios de mi salvación, líbrame de derramar sangre, y mi lengua alabará tu justicia. 15 Abre, Señor, mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Es como si David dijera “Señor
pon mis pies en el camino correcto, y volveré a servirte” Dios no sólo nos
limpia para que podamos sentarnos tranquilamente limpios. Él nos vuelve a poner
en el camino del servicio.
¿Sabe usted cómo empezó David a
meterse en problemas? No estaba haciendo lo que debía hacer. La Biblia dice que
era el tiempo cuando los reyes iban a la guerra. En la tarde David se levantó
de la cama. Ese sinvergüenza había estado en la cama todo el día. Se levantó, y
vio desde la azotea a Betsabé, (Una mente ociosa es el taller del Diablo).
¿Sabe usted que si hace lo que debe estar haciendo, no puede hacer lo que no debe estar haciendo? Cuando usted
peca, tan pronto limpia su corazón de pecado, vuelve al servicio. Recordemos
los cuatro pasos de restauración:
Confianza, confesión, limpieza y consagración.
No crea que porque puede ser limpio
da lo mismo si peca o no. Así como si pone una mano sobre el fogón y se quema,
si peca, se ata al sufrimiento; pero gracias a Dios por Su maravillosa,
grandiosa y sin igual gracia que
perdona y restaura al cristiano que peca.
Oro para que Dios te ilumine y te de entendimiento de Su Palabra.
Dios te continúe bendiciendo.
Pastor: Mario Arcila Castaño. M. A. C.