Me permite usar otra ilustración: En una ocasión hubo un invierno muy fuerte y un río se congeló en su superficie. Un hombre en lugar de ir hasta el puente para cruzar decidió caminar sobre el hielo. No vio a nadie a su alrededor. Como se veía muy duro y grueso el hilo, el hombre pensó: Creo que puedo cruzar por aquí. No tengo que caminar hasta el puente, y comenzó a cruzar el río caminando sobre el hielo. Cuando había avanzado cierta distancia miro hacía la otra orilla y pensó: “Quizás no debería estar aquí, es posible que este hielo no resista. Si se rompe nunca sabrán lo que me pasó. Soy un tonto. ¿Qué estoy haciendo aquí?”
Al darse la vuelta para regresar dijo: mejor camino suave y lentamente. Luego pensó: mejor gateo, así reparto mi peso. Después pensó: Eso no es suficiente. Mejor me acuesto bien y me arrastro. Puedo romper el hielo. Que tonto soy. Mi esposa nunca sabrá lo que me pasó. Empezó a llorar, y entonces escuchó un sonido fuerte y crujiente. Oh dijo, El hielo se está rompiendo, soy hombre muerto. E Inclinando su rostro empezó a orar. “Dios, sálvame, ayúdame Señor”. El ruido fue acercándose, pero el hielo no parecía romperse. Levantó la cara y estaba junto a él un hombre con un grupo de caballos y un carro cargado de leña, transportándolos al otro lado del río. Ese era el crujido que él oía. Cuando lo vio, pegó un salto, se sacudió el hielo y
Oro para que Dios te ilumine y te de entendimiento de Su Palabra.
Dios te continúe bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. - M. A. C.