Juan 9: 12, 12 —¿Y dónde está ese hombre? —le
preguntaron. —No lo sé —respondió.
Te invito a que repitas esta oración con tu boca (en
voz alta, audible) creyendo en tu corazón, con todo tu ser: cuerpo, alma y
espíritu:
Mi pasado no existe más, por que Tú haces
de mí, una nueva criatura.
Señor Jesús te abro la puerta de mi
corazón, te pido que vengas a mí vida para que me ayudes a ser la persona que
Tu quieres que yo sea, ha partir de hoy eres mi Señor y Salvador.
Padre Celestial te entrego mi vida, mis
necesidades, mis deseos, mis problemas y a mi familia, ayúdanos y líbranos de
todo mal, gracias Padre Celestial, por
escuchar mi oración, gracias querido Jesús, por perdonarme y salvarme, por
darme la oportunidad de nacer de nuevo, y gracias Espíritu Santo, por darme
todo el Poder de Dios. Amen.
Si hiciste esta oración, a partir de hoy eres un
hijo de Dios. Dice en Juan 1: 12, 12 Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el
derecho de ser hijos de Dios.
Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
El modelo que
requiere Cristo es radicalmente diferente. Y el Verbo se hizo hombre. Vivir la
Palabra es lo que impacta vidas.
Dios te siga
bendiciendo.
Pastor Mario
Arcila Castaño. M. A. C.