Como David amaba a Dios, su
corazón estaba roto. Por eso dijo: Contra
ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos.
Cuando una persona quiere cometer adulterio, a veces planea una cita
clandestina, algún encuentro confidencial en algún lugar oculto. Pero David
cayó en cuenta: “Mi Dios, me estaba mirando. Tus ojos vieron lo que hice. Oh
Dios, Dios mío, Dios, el Dios que yo amo, Señor he pecado contra Ti. No solo he
quebrantado Tu ley, sino que también he roto Tu corazón, he hecho lo que es malo ante tus ojos.
ATENCIÓN: Una persona NO SALVA a
veces se siente mal por lo que el pecado le hace. Una persona que es salva se
siente mal por lo que su pecado le hace a Dios. Esa es la diferencia. ¿Qué es
lo que asusta a un esclavo cuando desobedece? El látigo. Pero cuando un hijo
desobedece, es lastimado por el desagrado que le causa a su padre. Cuando usted
ama a Dios, puede saber que es salvo cuando es el pecado, y no el castigo, lo
que carga en su conciencia.
David posiblemente pensó: “Mi
pecado no solo ha contaminado mi alma,
no solo a dominado mi mente, ¡ha deshonrado a mi Dios, trasgredido a mi Dios!
Dios, he pecado contra Ti.
Oro para que Dios te ilumine y te de entendimiento de Su Palabra.
Dios te continúe bendiciendo.
Pastor: Mario Arcila Castaño. M. A. C.