En el pasaje de Juan, Jesús está hablando de Él
mismo. Él entró en la tierra, y murió para poder dar fruto en la gloriosa resurrección,
así como las semillas muertas al ser enterradas; resucitan en los árboles que
dan fruto. Hay que tener discernimiento para sentarse a la mesa de Cristo, como
Pablo lo recomienda;
Cuando tomamos el vino, que simboliza la sangre del
Señor, tomamos realmente la vida de la uva que murió en tierra. Cuando comemos
el pan, que representa Su cuerpo,
nos apropiamos de la vida del grano de trigo que se pudrió enterrado.
Por un misterio divino, Jesucristo es la semilla que
entra a la tierra y muere para resucitar a fin de ser espiga y uva capaces de
dar vida eterna; por medio del fruto de la resurrección. En términos espirituales, resucitar es fructificar.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor: Mario Arcila Castaño. M. A. C.