Juan 9: 1 –
12, Jesús sana a un
ciego de nacimiento
Ahora bien,
la ceguera, la pérdida de la visión o la ceguera total, (Anoftalmia, que es la ausencia completa de uno o ambos
ojos).
Ahora bien, la ceguera, como cualquier
otro mal, es uno de los frutos del pecado. Si Adán no hubiese caído, no hay
duda que no habría habido ciegos, ni sordos, ni mudos. Las numerosas
enfermedades y desarreglos físicos a que todos estamos sujetos, empezaron
cuando descendió la maldición sobre la tierra. Rechacemos, odiemos el pecado
como fuente que ha sido de todos nuestros afanes y desdichas.
Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
La sensualidad es el mayor obstáculo a la santidad entre los hombres y
mujeres hoy, y está haciendo estragos en la Iglesia.
Dios te siga
bendiciendo.
Pastor Mario
Arcila Castaño. M. A. C.
