Juan 9: 1 –
12, Jesús sana a un
ciego de nacimiento
1. Que Jesucristo posee un poder infinito.
Lo que Él
hizo es para nosotros un imposible. Sin medicamento curó una enfermedad
incurable, no restituyó por que nunca la había tenido, le dio la vista ya que
había nacido ciego.
Pero, además
de demostrarnos que el Señor es Todopoderoso en los cielos y en la tierra, un
milagro de ese linaje, de esa estirpe que debe llenarnos de esperanza acerca
del porvenir de nosotros y la de nuestros semejantes. ¿Qué enfermedad o dolencia
hay que Él no pueda curar? Él puede abrir los ojos de los pecadores e ignorantes,
y hacerlos ver cosas que jamás habían visto. (Quiero recordarles que para Dios
no hay pecados grandes o pequeños; solamente hay pecados, que cortan,
interrumpen la comunicación con Él). Él envía la luz a las mentes más
oscurecidas, y hace desaparecer los errores y las preocupaciones que lo
cegaban.
Si no nos
salvamos la culpa es nuestra. Estemos alerta no sea que pueda aplicársenos
aquellas palabras solemnes: “La luz vino al mundo, y los hombres amaron más las
tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.” No quieren venir a Mi para
que tengan vida. Juan 3: 19, 19 Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al
mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos
eran perversos. Juan 5: 40, 40 Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener
esa vida.
Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
La
realidad del reino de Dios es enteramente diferente a la realidad nuestra. He
aquí nuestra dificultad.
Dios te siga
bendiciendo.