Discipulado básico: La mente de Cristo.



EL FRUTO DEL ESPÍRITU.

Hago un paréntesis y les pregunto:

¿DÓNDE ESTÁ TU CORAZÓN?

Continuamos:

Podemos dejar nuestros corazones en la luz o en la oscuridad. ¿Dónde deberíamos dejar nuestros corazones? Hay Dos caminos solamente. No hay ninguna duda de que necesitamos poner nuestro corazón en el área donde el Señor ha borrado nuestros pecados, en nuestros corazones. Además, como el Señor no sólo ha borrado nuestros pecados, sino que también nos ha hecho sus hijos, debemos poner nuestros corazones en Su Reino celestial.


Debemos dar gracias a Dios con nuestra fe por Sus bendiciones que nos salvó, nos ha dado una vida nueva, una vida abundante, que no podíamos más que morir por nuestros pecados y convertirnos en hijos del diablo; pero Dios envió a su Hijo Unigénito, Jesucristo e hizo que le bautizaran, llevó todos nuestros pecados del mundo a la Cruz, y sangró para borrar todos nuestros pecados y transgresiones de una vez por todas. Es muy importante donde ponemos nuestros corazón. Puede ser que nuestro corazón se apeguen a las bendiciones de salvación que Dios nos dio o a los pensamientos carnales injustos que provienen del mundo y la carne. Dependiendo de donde fijemos nuestro corazón, la diferencia de resultados es enorme. Podemos decidir entre este camino o el otro, dos caminos a escoger y aunque nuestros corazones oscilen, quiero decirles que debemos poner nuestro corazón en la salvación que Dios nos dio. Debemos dedicar nuestro corazón al hecho de que Dios nos dio el Reino de los cielos y Sus bendiciones.