EL FRUTO DEL ESPÍRITU.
Hago un paréntesis y les pregunto:
¿DÓNDE ESTÁ TU CORAZÓN?
Continuamos:
Podemos
dejar nuestros corazones en la luz o en la oscuridad. ¿Dónde deberíamos dejar
nuestros corazones? Hay Dos caminos solamente. No hay ninguna duda de que
necesitamos poner nuestro corazón en el área donde el Señor ha borrado nuestros
pecados, en nuestros corazones. Además, como el Señor no sólo ha borrado
nuestros pecados, sino que también nos ha hecho sus hijos, debemos poner
nuestros corazones en Su Reino celestial.
Debemos
dar gracias a Dios con nuestra fe
por Sus bendiciones que nos salvó, nos ha dado una vida nueva, una vida
abundante, que no podíamos más que morir por nuestros pecados y convertirnos en
hijos del diablo; pero Dios envió a su Hijo Unigénito, Jesucristo e hizo que le
bautizaran, llevó todos nuestros pecados del mundo a la Cruz, y sangró para
borrar todos nuestros pecados y transgresiones de una vez por todas. Es muy
importante donde ponemos nuestros corazón. Puede ser que nuestro corazón se
apeguen a las bendiciones de salvación que Dios nos dio o a los pensamientos
carnales injustos que provienen del mundo y la carne. Dependiendo de donde
fijemos nuestro corazón, la diferencia de resultados es enorme. Podemos decidir
entre este camino o el otro, dos caminos
a escoger y aunque nuestros corazones oscilen, quiero decirles que debemos
poner nuestro corazón en la salvación que Dios nos dio. Debemos dedicar nuestro
corazón al hecho de que Dios nos dio el Reino de los cielos y Sus bendiciones.
