Juan 9: 15, 15 Por eso los fariseos,
a su vez, le preguntaron cómo había recibido la vista. —Me untó barro en los
ojos, me lavé, y ahora veo —respondió.
El hombre
tuvo otra oportunidad de testificar acerca de Jesús. Cuando volvieron, pues, a
preguntarle también los fariseos como
había recibido la vista, Por eso los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo
había recibido la vista, oyeron nuevamente la sencilla historia. Aquí el
hombre NO volvió a decir o mencionar el nombre de Jesús, posiblemente no por
que tuviera miedo de ello, sino porque se dio cuenta de que todos sabían quien
había llevado a cabo aquella poderosa obra. Para ese entonces, el Señor Jesús era
bien conocido en Jerusalén.
La
meticulosa investigación que los fariseos comenzaron sobre este caso. Aparece
aquí una alta dosis de pasión. Prejuicios y mala voluntad, y muy poca lógica,
que todo el interrogatorio no es otra cosa de inútiles, vanas repeticiones de
las mismas preguntas. La enemistad que abrigaban contra Jesús les despoja de
toda clase de humanidad, sensibilidad, compasión, misericordia. RUMIEMOS como
trataron de importunar, asediar a este hombre.
Señor, crea
en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
El Señor se mueve en una esfera que no es reconocible a nuestros ojos.
Dios te siga
bendiciendo.
Pastor Mario
Arcila Castaño. M. A. C.