Discipulado básico: La mente de Cristo.



EL FRUTO DEL ESPÍRITU.

Continuamos:

Mientras hemos estado intentando difundir el Evangelio al resto del mundo, hasta ahora hemos encontrado muchas dificultades.

Ahora, mientras pensamos en difundir el Evangelio al resto del mundo, y dedicamos nuestros corazones a ello, nuestros corazones se iluminan, y todo tu ser disfruará de la luz. Ustedes y yo estamos todavía en la carne, así que si decidimos, si dedicamos nuestros corazones al Señor, nuestros corazones están contentos y se hacen adecuados para trabajar para el Evangelio ante Dios, de ir por todo el mundo y anunciar la Buenas Nuevas a toda criatura. Por otra parte, si no dedicamos nuestros corazones a difundir, anunciar las Buenas Nuevas, de anunciar el Evangelio, sino que nos dedicamos a las cosas terrenales, nuestros corazones se oscurecen y será densa la oscuridad. Aunque nuestros corazones vayan de adelante para atrás entre la carne y el espíritu, es importante fijar nuestros corazones en el Evangelio, fijar nuestra mirada en Jesús. Como está escrito: Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón, dependiendo de dónde pongamos nuestro corazón, podemos convertirnos en gente de la luz ante Dios o en gente inútil. Cuando dedicamos nuestros corazones a Dios, podemos ser gente útil y Dios nos tendrá en cuenta para Su obra y tendrá en cuenta a otras personas, Dios puede contar con nosotros para Su obra. Y podemos ser personas bendecidas como Abraham y los siervos de Dios que pueden compartir el Evangelio que da vida a mi vida y a todo nuestro entorno y a todo el mundo.

Dios te ilumine y te de el entendimiento de Su Palabra.


Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.