Continuamos:
Mientras
hemos estado intentando difundir el Evangelio al resto del mundo, hasta ahora
hemos encontrado muchas dificultades.
Ahora,
mientras pensamos en difundir el Evangelio al resto del mundo, y dedicamos
nuestros corazones a ello, nuestros corazones se iluminan, y todo tu ser
disfruará de la luz. Ustedes y yo estamos todavía en la carne, así que si
decidimos, si dedicamos nuestros corazones al Señor, nuestros corazones están
contentos y se hacen adecuados para trabajar para el Evangelio ante Dios, de ir
por todo el mundo y anunciar la Buenas Nuevas a toda criatura. Por otra parte,
si no dedicamos nuestros corazones a difundir, anunciar las Buenas Nuevas, de
anunciar el Evangelio, sino que nos dedicamos a las cosas terrenales, nuestros
corazones se oscurecen y será densa la oscuridad. Aunque nuestros corazones
vayan de adelante para atrás entre la carne y el espíritu, es importante fijar
nuestros corazones en el Evangelio, fijar nuestra mirada en Jesús. Como está
escrito: Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón,
dependiendo de dónde pongamos nuestro corazón, podemos convertirnos en gente de
la luz ante Dios o en gente inútil. Cuando dedicamos nuestros corazones a Dios,
podemos ser gente útil y Dios nos tendrá en cuenta para Su obra y tendrá en cuenta
a otras personas, Dios puede contar con nosotros para Su obra. Y podemos ser
personas bendecidas como Abraham y los siervos de Dios que pueden compartir el
Evangelio que da vida a mi vida y a todo nuestro entorno y a todo el mundo.
Dios
te ilumine y te de el entendimiento de Su Palabra.
Pastor
Mario Arcila Castaño. M. A. C.