REPASEMOS: Juan 9: 13 – 25.
Continúa:
Se nos enseña, finalmente, que nada convence al hombre tan
completamente como sus propias percepciones y sensaciones. Los incrédulos Judíos
procuraron en vano persuadir al ciego de que no se le había hecho ningún bien.
No pudieron obtener de él sino una sencilla respuesta: “Una cosa se, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”. No dijo que
podía explicar como se había hecho el milagro, o que sabía si el que lo había
sanado era pecador o no; pero si afirmó decididamente, categóricamente que
había sido curado. No permitió que lo hicieran descreer, dudar el testimonio de
sus propios sentidos. A pesar de todo lo que los Judíos pudieran decir, había
dos hechos de los cuales se encontraba bien prevenido: Habiendo sido yo ciego,
ahora veo.
Señor, crea en nosotros hambre y sed por la Palabra que vivifica».
«¡Sea Dios exaltado!»
PARA RUMIAR:
Nosotros hemos sido
llamados a estar firmes en los
principios del reino.
Dios te siga bendiciendo.
Pastor Mario Arcila Castaño. M. A. C.