Pan integral: Enseñanza "El pecado".


Ilustración:

Un amigo y su esposa salieron a celebrar su aniversario de boda y pasaron por un almacén de ropa. En la vitrina había un hermoso vestido blanco, que parecía ser perfecto para ella. Así que entraron por simple diversión para verlo. El esposo le dijo: Querida pruébatelo.

Ella se lo puso. No necesitaba ningún arreglo. Era perfecto, como hecho a su medida. La hacía sentir bien y se veía espectacular y hermosa. Al mirar la etiqueta del precio pasaron saliva, pero él esposo le dijo: Querida, es nuestro aniversario. Lo voy a comprar, y se lo compró.

Ella se puso el vestido y fueron a cenar sin ningún afán. Comieron de postre pastel de mora, y sucedió algo desagradable. Sobre su vestido blanco cayó un pedazo de pastel de mora. La siguiente escena se desarrollo en una lavandería.

Llevaron el vestido y le preguntaron al dueño de la lavandería:

¿Puede usted quitar esa mancha?

Bien, ¿de que es? Pregunto el de la lavandería.

Es de mora, le dijo ella.

Ay, señora, en vestido blanco, no creo que pueda. Es posible, pero no prometo nada. Déjemelo, haré lo mejor que pueda.

Se marcharon. Cuando fueron a recogen el vestido, ella preguntó: ¿Logró quitarle la mancha?

Se lo mostraré, dijo el dueño. Si lo mira cuidadosamente verá que hay una mancha, pero por lo general la gente no lo notaría.

Pagaron y regresaron a casa con el vestido, pero ella nunca lo volvió a usar porque sabía que ahí estaba la mancha.

Ahora si me permite contarle una historia con un final feliz. No hay mancha que la sangre de Jesús no pueda quitar. ¡Ninguna! Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. 1ª Juan 1: 7. David dice: Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Salmo 51: 7.

Oro para que Dios te ilumine y  te de entendimiento de Su Palabra.

Dios te continúe bendiciendo.


Pastor: Mario Arcila Castaño. M. A. C.